¿Quienes somos?

El Conejo Deformado es un grupo de jóvenes de entre 17 y 20 años con una única cosa en mente, hacer reir.

Para ello hemos creado ésta página web para que puedas reírte con (y de) nosotros y para que podámos hacerlo nosotros tambien.

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El Conejo Deformado consta de cinco secciones principales (haz click en cada una para acceder diréctamente)

- Los Sketchs generales. Los días 1 de cada mes.

- Los Sketchs "La Madriguera del Conejo". Los días 15 de cada mes.

- Expediente J. Análisis de médios. Todos los lunes.

- Frikigüorl. Tiras cómicas. Cada miércoles.

- Cuentos de Ayer, Hambre pa Mañana. Cuentos clásicos... un poco diferentes. Todos los viernes.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Cuentos de Ayer, Hambre pa Mañana (2)

Anteriormente en "Cuentos de Ayer...":

Madre: ¡Ve a casa de tu abuela, niña!
Caperucita: ¡No me da la gana!
Madre: ¡Pues no hay piercing!
Caperucita: Venga, vale, voy.

Lobo: ¿Dónde vas, Caperucita?
Caperucita: Voy a casa de mi abuelita.
Lobo: Ah, pues muy bien.

Lobo: Je, je, je... llegaré a casa de la abuela antes que Caperucita, me comeré a su abuela y, cuando llegue, me la comeré a ella... ¡qué supermalvado soy!...


Y ahora, "Cuentos de Ayer..." continúa:

“Red Hood Chili Peppers”

(“Caperucita Roja”)

SEGUNDA PARTE.

Tras una larga caminata que duró exactamente una semana, el Lobo llegó a la solitaria casa donde vivía la abuela de Caperucita:

- Por fin he llegado a la solitaria casa donde vive la abuela de Caperucita- Exclamó el Lobo, con cansancio.- El problema es, ¿cómo me meto en la casa sin tener que dejar las paredes llenas de sangre y los muebles tirados por el suelo?. La niñata podría sospechar que ha pasado algo si se encuentra con tal estropicio...

- Podrías ponerte sobre la cabeza el mantel rojo que está ahí tendido y hacerte pasar por Caperucita- Dijo la Piedra.- Así podrás entrar sin problemas y podrías comerte a la vieja fácilmente.

El Lobo miró el mantel rojo tendido a pocos metros de distancia. Luego miró a la Piedra.

- ¿Cómo has llegado tú aquí?- Preguntó el Lobo, confundido.

- Te he seguido rodando todo el camino. No tengo amigos y pensé que si iba contigo podríamos convertirnos en un equipo. Los dos juntos, inseparab...¡Eh!- Se sorprendió la Piedra cuando el Lobo la cogió con su mano derecha.- ¿Qué estás haciendo? ¡NOOOOOOOOOOooo...! Gritó la Piedra mientras era lanzada hacia la lejanía.

- Bueno, un problema menos- Dijo el Lobo, y luego de volvió hacia el tendedero, sonriendo con malicia.- Que empiece el espectáculo.


Ágata no siempre había vivido en una casa en medio del bosque. Hace unos años había compartido con su hija y su nieta los placeres de la civilización. Y, también hace algún tiempo decidió que, como muchos otros placeres, la civilización estaba sobrevalorada. Los adultos, en general, no estaban mal. Mentirosos y falsos,sí, pero eso lo habían sido siempre. Además eran muy fáciles de controlar. No le niegan nada a una pobre ancianita. No, el problema eran los jóvenes. No podía sentarse en el banco del parque sin que un grupo de "Melenudos Inmorales, Hijos de Satanás" pasaran por delante de ella, con su ropa estrafalaria y sus peinados de risa. Además, siempre estaban escuchando esa música demoníaca y utilizando esos términos tan absurdos para designarse los unos a los otros.
Si esta es la juventud que dirigirá el mundo- Pensó Ágata- prefiero vivir entre las bestias salvajes.
En la quietud del bosque no había nada que la molestase. O, al menos, eso pensaba Ágata hasta que llamaron a la puerta de su casa:

-¿Quien es?- Preguntó Ágata desconfiada.

- Soy...- El Lobo carraspeó- Soy yo abuela, Caperucita...

Ágata abrió la puerta y observo a la figura bajo la caperuza roja.

- ¿Caperucita? ¿Quién te ha puesto ese mote, Daisy?- Dijo Ágata, dejando entrar al Lobo y entrecerrando la puerta que daba al exterior.- Eso te pasa por llevar esa cosa puesta todos los días. ¡Mira que te dije que te la quitases! Pero claro, como no quieres a tu abuela... ¡Si no vienes nunca a verme! Con la de cosas que he hecho por ti... Yo, que te he cuidado cuando eras pequeña noche tras noche mientras que tu madre salía a trabajar... Que ganas tengo de morirme... ¡Una mala nieta, eso es lo que eres!...

El lobo pensó qué podía hacer para hacer callar a la anciana. Se planteó la posibilidad de decirle que, en realidad, no era su dulce nietecita. A continuación, podrían tener una larga conversación sobre la forma de afrontar cada día y lo maravillosa que es la existencia y la convivencia con el prójimo. Podría convencerla de que dejara de alejarse del mundo y recuperara el contacto con la civilización. Así, quizás, dejaría de ser una vieja amargada y sola.
El Lobo meditó todo esto durante unos instantes. Luego decidió que comérsela era mucho más fácil.

-...Si es que os daría igual si el Señor se me llevara ahora mismo- Continuó la abuela.- Y ojalá lo haga, así os daríais cuenta de lo que me necesi... ¿Porqué me miras así, Daisy?- Inquirió la anciana mientras el Lobo se acercaba, relamiéndose.- ¡AAAAAARGH...!

Y, al cabo de un tiempo no demasiado largo, Ágata pasó de estar quejándose en su propia casa a estar en pedazitos en el estómago del Lobo.
Justo cuando el lobo había terminado de limpiar los restos de sangriento banquete, llamaron a la puerta. A falta de una idea mejor, el lobo se puso el camisón de repuesto de la abuela y se metió en la cama, tapándose la cara con la sábana.

- ¿Quién...? ¿Quién es?- Preguntó el Lobo.

- Soy yo, "yeya"- Dijo la verdadera Caperucita.

- Adelante Daisy, querida... La puerta está abierta...- Dijo el Lobo, mientras Caperucita entraba en la casa y se dirigía a su habitación.- ¿Quieres una tacita de té?

- ¿Quién eres tu y qué has hecho con mi abuela?- Preguntó Caperucita ante tanta amabilidad.

- Soy yo, Daisy.. ¡Ay, ay, quiero morirme...!- Improvisó el Lobo.

- Es que... te noto un poco rara, abuela...- Dijo caperucita, acercándose cada vez más a la cama.- ¡Que...que ojos más grandes tienes!

- Son... para ver mejor la novela, Daisy...

-Pero, abuela... ¡Que orejas más grandes tienes!

- Son para escuchar mejor la "arradio", Daisy...- Respondió el Lobo, cada vez más harto.

- Pero es que, yeya... ¡Que manos mas grandes tienes!

- Eso es símbolo de virilidad.

- ¿Qué?

-Nada, que son para zurrar a los jóvenes melenudos que se adentran en el bosque...- Respondió rápidamente el Lobo.

- Pero abuelita, ¡Qué omóplato...!

-¡Que no, joder, que soy el Lobo!- Confesó este, harto.

- Pero...¿qué has hecho con mi abuela?- Dijo Caperucita, asustada.

- Me la comí.

Caperucita corrió hacia el Lobo y le abrazó.

- ¡Gracias, muchas gracias! Mi madre y yo teníamos la esperanza que, al mudarse al bosque, alguna bestia se comería a esa vieja loca, pero la vieja nunca salía de casa sin la escopeta. Pero, entonces, llegaste tú Y... y...

Fue amor a primera vista. Poco tiempo después el Lobo abandonó a su mujer y a sus hijos y se mudó a la ciudad con Caperucita. Se casaron y fueron muy felices durante un tiempo. El Lobo incluso fundó una empresa dedicada a la fabricación de turrón que, con el tiempo, se convirtió en la más importante del país.
Pero la felicidad no dura eternamente. Tras unos años de matrimonio, comenzaron los problemas. Al poco, Caperucita y el Lobo se divorciaron, lo que dió como resultado que esta primera se quedara la casa y la empresa de turrones, dejando al Lobo sin nada.

Se dice que el Lobo vivió solo durante un tiempo en la que en su día fue la casa de Ágata. También se cuenta que tuvo una serie de problemas con tres Cochinos que decidieron instalarse cerca de aquella casa, pero ese es un cuento que relataré en otro momento.

FIN.


9 comentarios:

Ismaelakis dijo...

Increible, es buenisimo el cuento en serio, jajajaja. Sigue así Macafú. El detalle de la abuela y la piedra muy buenos :D

Alberto Montero dijo...

pf, increíble jajaja XDDDD muy bueno en serio

Kry dijo...

Muy bueno XD
Y que gran turron!!!

laura compi dijo...

Me ha encantado, sigue escribiendo así, nos gusta a tus seguidores incondicionales

Denurri dijo...

...xD

Raquelo dijo...

el looboo, que gran turron (que gran turroon!) (8)
xD
me ha encantado!
seguid así!! :D

Alberto Montero dijo...

No me canso de leer la historia... es mortal jajajaja muy bueno Macafú

David Saltares dijo...

Jajajaja muy buen final para un magnifico principio, enhorabuena. Espero el remake de los tres cerditos.
Saludos.
www.sioncity.wordpress.com

Alberto Montero dijo...

Dicen las malas lenguas que ahora el lobo juega en el Cádiz...